¿Qué es una mipyme? concepto, clasificación y su impacto


El término micro, pequeña y mediana empresa (mipyme) es actualmente un tema con mucha fuerza en el contexto económico. No hay un solo día en la sección económica de los medios de comunicación que se deje de mencionar la relación de este tipo de empresas con temas como innovación, exportaciones, inversiones, impuestos, medio ambiente, etc. Existen millones de mipymes en el mundo llamando la atención de gobiernos, organismos multilaterales, transnacionales, organismos de la sociedad civil, investigadores, universidades y muchos otros actores. De la relevancia que ha adquirido el tema, es conveniente que tengamos claro, ¿qué es una mipyme?, ¿cuáles son los parámetros para categorizar una empresa mipyme? ¿Por qué tanto interés en lo que estas empresas están haciendo?

El concepto mipyme varía de una nación a otra, y es un término que ha sido regulado en las legislaciones de cada país, y en algunos casos, los gobiernos le han dado un tratamiento legal especial a través de códigos y cuerpos de leyes especializados en el tema de la micro, pequeña y mediana empresa. La Unión Europea ha estandarizado la definición entre sus países miembros. Ellos han establecido que las microempresas son aquellas que tienen menos de 10 trabajadores, ingresos anuales y activos menores o igual a los 2 millones de euros; las pequeñas son aquellas que tienen menos de 50 trabajadores, ingresos anuales y activos menores o igual a los 10 millones de euros; y las empresas medianas son las que tienen menos de 250 trabajadores, ingresos anuales menores o igual a los 50 millones de euros y activos menores o igual a los 43 millones de euros.

Y acercándonos a nuestro continente, en Chile, por ejemplo, se define y se clasifica a la empresa de acuerdo a sus ventas anuales y cantidad de trabajadores; y son micro las que tiene hasta 9 trabajadores, pequeñas las que tienen entre 10-49 empleados, y medianas las que tienen entre 50-199 personas contratadas. En Brasil, las microempresas son aquellas con ingresos menores a los 2.4 millones de reales brasileños, la pequeña debe tener ingresos entre los 2.4 millones y 16 millones de reales brasileños y la mediana entre los 16 y 90 millones de reales brasileños. En nuestro país vecino Costa Rica, es considerada microempresa la que tiene hasta 5 trabajadores contratados, pequeña la que tiene entre 6 a 30 empleados, y la mediana empresa la que tiene entre 31 y 100 trabajadores.

En Nicaragua, el concepto está regulado en la Ley No. 645 de Promoción, Fomento y Desarrollo de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Ley Mipyme) y su reglamento, y se consideran mipymes aquellas micro, pequeñas y medianas empresas que operan como persona natural o jurídica en los diversos sectores de la economía, y se clasifican dependiendo del total de trabajadores, activos y ventas totales anuales. La microempresa es la que tiene de 1 a 5 trabajadores, activos de hasta 200 mil córdobas y ventas anuales de 1 millón de córdobas. Las pequeñas son las que tienen entre 6 y 30 trabajadores, activos de 1.5 millones de córdobas y ventas de 9 millones. Y las medianas empresas son las que tienen entre 31 a 100 empleados, activos hasta 6 millones y ventas anuales hasta 40 millones.
El interés que ha generado la mipyme está directamente conectado con el extraordinario aporte a la economía de los países. La cantidad exacta de empresas mipyme y su contribución al Producto Interno Bruto (PIB) son datos que no se han podido cuantificar con exactitud. Y es una triste realidad la permanencia de un gran número de mipymes en el sector informal y en estado decadente y con tendencia a desaparecer. No obstante, existen algunos datos estadísticos que provocan interés hacia lo que estos pequeños gigantes están haciendo. En un estudio realizado por la Fundación para el Desarrollo Sostenible FUNDES www.fundes.org se señala que en América Latina existen al menos 18 millones de empresas, de las cuales 16,6 millones son microempresas, 716 mil, empresas pequeñas y 145 mil, empresas medianas. Es decir, el 97,8% de las empresas de la región se catalogan como mipyme, según la definición y la clasificación utilizada por cada país. Y en el tema laboral, el mismo informe señala que las 18 millones de empresas presentes en América Latina generan 99 millones de puestos de trabajo, de los cuales 72,3 millones son generados por mipyme; es decir, el 69,6% de los puestos de trabajo.

En Nicaragua, no existe un registro exacto del impacto de la mipyme en la economía, esto se debe a la gran cantidad de este tipo de empresas en el sector informal y a la ausencia de registros por parte de las autoridades y organismos vinculados al sector. Sin embargo, en el 2012, el Banco Central de Nicaragua BCN www.bcn.gob.ni reportó en su informe Nicaragua en Cifras 2012, que en ese año había registradas 121,919 empresas, de las cuales 808 son grandes, 14,492 son medianas y 106,619 son pequeñas.

Y ante todo este magnífico escenario del mundo de las mipymes, la pregunta del millón es: ¿por qué estas empresas no crecen?, la mayoría de ellas son pequeños mundos con grandes sueños. Y es impresionante como han venido posicionándose en el contexto económico ya que en algunos casos son empresas familiares que no van más allá de la generación de ingresos para el sustento familiar, o sea, son empresas de subsistencia, o como se diría en buen nicaragüense, sus ingresos son “coyol quebrado, coyol comido”. Otras, son empresas de emprendedores, innovadores o de una ola de empresarios interesados en ofrecer nuevos productos y servicios en el mercado y hacerle competencia a los ofrecidos por las grandes empresas. En ambos casos son un motor para la economía en cuanto a generación de empleos.

Las dificultades que enfrentan estos pequeños gigantes para crecer son muy complejas. Por un lado, están los problemas a nivel interno, como por ejemplo, escaso conocimiento en temas legales, administrativos y financieros, desconocimiento de estrategias de mercadeo de sus productos y servicios, falta de control de calidad e internacionalización, entre otros. Y por otro lado, problemas de carácter externo como la falta de acceso a la tecnología e innovación, elevado costo de los procesos de formalización del negocio y protección de sus marcas, limitado acceso a las capacitaciones y desconfianza para el financiamiento de sus proyectos e ideas.

Actualmente los gobiernos han fortalecido sus políticas públicas relacionadas con el gremio. Los legisladores han venido aprobando leyes completas sobre el tema mipyme con una tendencia a regular su status, su condición y un ambiente económico favorable para su emprendimiento, inversión y crecimiento. Adicionalmente, después del 2008 cuando la crisis económica agobió tanto a grandes como a pequeños, algunos gobiernos han llevado a cabo programas de incentivos para las mipymes. Y estos pequeños gigantes siguen dando de qué hablar y seguiremos escuchando de ellos por mucho tiempo porque su relación con temas como medio ambiente, género, networking, e-commerce, comercio justo, competitividad, emprendimiento, cadenas de valor, entre otros temas son su talón de Aquiles y más grandes retos tanto para ellos como para los diferentes actores de la economía mundial.

ID-10051995Nadia Arévalo Muñoz

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